Music Wins Festival, o cómo ganarle al sistema desde adentro

Asistimos a la primera edición del festival organizado por las productoras independientes Indie Folks y Ban Bang, que se realizó entre el 23 y el 24 de noviembre y que contó con la participación de bandas de primerísimo nivel que tienen como denominador común a esa etiqueta discográfica tan requerida como bastardeada: indie. Desde Tame Impala, Mogwai, Yann Tiersen, Pond y Beach Fossils, pasando por los locales Juana Molina, Les Mentettes, Los Álamos y el inesperado cierre de El Mató a un Policía Motorizado, el Music Wins se alzó como uno de los acontecimientos musicales más importantes del año sin la necesidad de ponerle una marca a su nombre. In your face, Pecsi.
Día 1 – Fashioned lover rave

Tarde de perros. En el 45 hay mucha gente de color, y no me refiero a variaciones en los tonos de piel, precisamente. Fluorescencia psicoactiva, decenas de marrones en clave vintage, celestes jeans wannabe blue y los siempre estrafalarios disfraces de la nación hipster sorprenden a la escasa población restante del bondi que reparte su destino entre el barrio que se emplaza en torno a la facultad de medicina y el aeroparque. Sea como sea, el título del festival al que me toca la suerte o el azar de cubrir me da la remota señal de que estoy yendo a un evento cultural que tenía como meta revivir el imaginario de los viejos festivales de la primera hora del rock y no a protagonizar una remake del Bafweek pero con la sutil diferencia de que los que se visten mejor son los que están debajo del escenario… Fuck.

Una vez que el pesado bólido pisa la intersección compuesta por Costanera Norte y Avenida Sarmiento, nos topamos con un cartel que reza “Mandarine Park” y una cuadra interna que hace de preludio a las vallas metalizadas que separan a lo in de lo out. Mientras los de seguridad nos demoran en el limbo del sector de acreditaciones, Morbo y Mambo hace flashear a los in crescendo concurrentes del espacio cerrado Mandarine Tent con su afro-beat endemoniado además de calentarle la pista al plato fuerte de la noite.

Ubicado cronológicamente entre las presentaciones de bandas en vivo y los dj sets que cerraron la primer fecha del festival, el show de los ingleses Metronomy oficia perfectamente de transición entre la pulsión humana y la electrónica, porque su alquimia musical depende tanto de una como de la otra. Oriundos del condado de Devon, desde 1999 sacuden la pista de baile con el formato guitarra-bajo-batería-teclados. La base rítmica, a cargo de Anna Pior en parches y el nigeriano Gbenga Adelekan (gracias, globalización) en las cuatro cuerdas, regurgita beats redondos y exactos que sirven de cimento a las estructuras edificadas por los entrelazados teclados de Joseph Mount y Oscar Cash, los arquitectos sonoros de este Big Ben pomposo y rosado.

Una vez pasada las 22, todo se dimensiona en 3D y los samples de The Changuitos -dúo de dj´s en el que figura Calu Rivero- dan rienda suelta al punch seco y directo por el cual la mayoría de los asistentes a la primer jornada del Music Wins se mandó. Nosotros, nos tomamos el palo en el 160, un poco por falta de cultura rave (¿o nada para pegar?) y porque el verdadero espíritu festivalero del que tanto escuchamos hablar arrancaría bien temprano al día siguiente.

Día 2 – Psycho Killers

Mismo lugar, mejores expectativas. Esta vez los amigos de seguridad nos hacen el trámite más light: se limitan a revisarnos como a cualquier hijo de vecino y no nos demoran con el tema de las acreditaciones. Una vez adentro, lo primero que hacemos es vislumbrarnos por cómo se agigantó la geografía del festival, que durante la primer fecha se había limitado a la carpa del Music Tent y que para esta ocasión oficia de escenario exclusivo de las bandas locales (léase Soldadores, Los Santos Wussies, Los Coming Soon, Les Mentettes, D.I.E.T.R.I.C.H, Los álamos y El Mató a un Policía Motorizado) y de los chilenos Astro y los alemanes Kakkmadafakka.

Un sendero nos conduce a los dos escenarios principales, que están pegados y de esa manera agilizan la transición entre un show y el siguiente. Llegamos para el desarme del show de Juana Molina y el opening de Yann Tiersen, un notable compositor francés que muchos tenemos de nombre gracias a las bandas sonoras de Amelie y Good Bye, Lenin!, dos clásicos de culto del cine europeo. Gran representante del minimalismo, la mente de Tiersen es una máquina de crear paisajes oníricos-sonoros cargados de una paleta de colores infinitesimal, gracias a sus intervenciones al mando del violín, de la guitarra de doce cuerdas, del xilofón o de su melódica… Sí, el teclado ese con manguerita.

Promediando los tres cuartos del show, los plomos del escenario contiguo terminaron de acomodar todo para que los escoseces Mogwai inunden a todo el Mandarine de su post-rock instrumental y avasallante que por momentos recuerdan al minimalismo marca Tiersen (recordemos que los muchachitos de Glasgow han versionado al parisino en más de una ocasión). El quinteto liderado por Stuart Braithwaite enmudeció con sonido al ambiente, elevando a su quincuagésima potencia la presión atmosférica del predio. Menos mal que todavía faltaba el show más importante de todo el evento para bajarnos a tierra lentamente y luego hacernos explotar en millones de colores.

Es para destacar el crecimiento de Tame Impala en los últimos años. Con sólo dos discos en su haber -Innerspeaker y Lonerism- los australianos comandados por Kevin Parker se hicieron de un grupo de fans selecto y en constante crecimiento. Realmente es difícil de encasillarlos (afortunadamente) ya que su sonido toma prestado de géneros que no suelen fusionarse. Por momentos hacen un pop de lo más risueño y encantador, hasta que el riff putrefacto de Elephant – esa oda garagera que recuerda al primer Black Sabbath – tira todo a la mierda y desata el pogo más grande de la noche. Mención aparte para el otro gran hit del grupo, Feels Like We Only Go Backwards, tocado como bis y que sorprendió al público más cercano a la valla con el lanzamiento de pelotas arcoireadas que iban y venían desde el campo al escenario en un simpático juego protagonizado por los concurrentes y los músicos.

Una vez finalizado el show y mientras la catarata de gente descendía en dirección a la calle, un hipnótico y envolvente sonido se escapaba de la carpa de bandas locales. El retraso del show de El Mató sorprendió a los fans más acérrimos del grupo, que en un abrir y cerrar de ojos llenaron el Music Tent para vivir el inesperado cierre con broche argento de los patrones del indie local.

Por vez primera en esta, la era signada por los festivales corporativos, el nombre de un evento de rock le hizo honor a todos aquellos que rockean. Y nosotros los saludamos.

Entrevista exclusiva a Mostruo!: “El under es una condición de facto”

   El grupo conformado por Kubilai Medina, Lucas Finocchi, Gabriel Ricci y Luciano Mutinelli celebra diez años de vida con el lanzamiento de Profunda Desorganización, su nuevo disco de estudio. Yo Soy la Morsa se tomó la costera y cayó en la Ciudad de las Diagonales para ver qué onda con una de las deidades más adoradas del under platense.

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Lanzado hace menos de un mes, Profunda Desorganización es un salto de calidad en la discografía de una banda que viene labrando su década ganada a base de quemar las suelas al costado de Camino General Belgrano. A este nuevo disco – que viene a desarmar la trilogía compuesta por Grosso (2007), La Nueva Gran Cosa (2009) y Perfecto (2011) – sus miembros lo definen como su álbum más maduro, mientras que los medios especializados que pululan por la sinergia de la red se afanan en subrayar el carácter “existencial” del mismo. “Quizás sea un disco en el que vayamos mas al hueso en algunas cuestiones, y estemos menos miedosos de decir que somos una manga de neuróticos fallados preguntándose cómo seguir con el día a día”, se paran de mano sus integrantes, ponderando quizás inconscientemente el mismo método que los llevó a hacerse un nombre en el circuito musical independiente: perder el miedo.

Una de las particularidades interesantes de Mostruo! es que esa relación con la independencia artística no devino en la tan saturada dependencia estética del sonido indie (copias de mala muerte de El Mató a un Policía Motorizado no escasean, precisamente). En cambio, en el repertorio de la banda no falta ni funk, ni r&b ni blues, todas negras todas que bailan al compás del rock/pop -sí, en ese orden- que conforma el núcleo duro (Ricci y Mutinelli es igual a bajo y batería) de las composiciones, y que llevan la estampa vocal de Medina y Finocchi: “A todos nos gusta la música que no dependa de una estética sino de su contenido. Por eso las canciones mandan por sobre los géneros”, sueltan cabos.

ENTREVISTA

   – ¿Cuándo y bajo qué circunstancias se formó Mostruo!?

– Era octubre de 2004 y llegaba el verano. Kubilai tenía una pelopincho y una batería en su casa. Hacía poco se había desarmado la banda que compartían con Luciano y algo había que hacer. Entre la efervescencia de la primavera/verano, las cervezas y asados en el fondo de la casa y la energía que produjo el encuentro de personalidades tan distintas, no podía pasar otra cosa que crear un monstruo. Tan así fue que en marzo de 2005 fuimos al estudio de un amigo y grabamos “Corto” (su primer ep), antes de tocar por primera vez en vivo.

 – ¿Cuáles son sus músicos y estilos favoritos?

– A todos nos gusta la música que no dependa de una estética sino de su contenido. Por eso las canciones mandan por sobre los géneros. Ahí están los obvios, de acá y de allá, desde los Beatles a Spinetta. Por ahí en Wilco se puede encontrar el punto más cercano en gustos, y es algo que aún existe. Lo cual no implica que queramos ser Wilco, pese a que en vivo tocamos “I Hate it here”. Quien nos escuche también puede sacar como conclusión que estilísticamente no estamos limitados. Todo está al servicio de lo que la canción pida. Así como también hay canciones al servicio de lo que queremos tocar.

 – Hablando de ese tipo de límites, lograron trascender en la escena under sin la necesidad de magnetizarse al sonido característico del indie ¿Cómo lo lograron?

– Bueno, el under es una condición de facto… La trascendencia se da por el valor que obtenga la obra. Nosotros no elegimos el under, tampoco elegimos el “mainstream”. En estos tiempos, donde no hay industria discográfica para motorizar la difusión, pasar de 200 a 1000 personas es cada vez más difícil. Dando ese salto, es posible trascender a la ciudad y hacer sustentable a la banda, paso previo indispensable para ser un grupo conocido. Pero no fue el objetivo de la banda pertenecer a priori a ninguna movida.

Con respecto al sonido indie, es más una generalización que suele hacer la prensa especializada. Siempre nos resultó extraño el combo al que nos ataron cuando arrancamos, éramos todos muy distintos y lo seguimos siendo. Hay una generación que le perdió el miedo a la exposición, y entonces salieron cantantes y guitarristas que mucho no afinaban pero grabaron igual, y eso es una condición general del arte, arriesgarse. Pero creemos que tuvo mas que ver con el atrevimiento que con una búsqueda estética, después de eso vino mucha gente a copiar la forma y ahí ya los resultados son mas discutibles, como pasa muchas veces acá, con las copias de Los Redondos.

Nosotros tenemos el sueño de sonar siempre mejor y cada vez más cerca de los discos que admiramos, como “Sky blue sky” (Wilko) o “Marquee moon” (Television). Laburamos mucho para lograr eso en los discos, no hay mucho más que eso.

 – ¿Creyeron alguna vez que esta variedad sonora podía devenir en disminución de audiencia al no estar encasillados en un solo estilo?

– Por lo dicho antes, creo que queda claro que la banda no calcula mucho sus pasos. Porque también nos cuesta distinguir las “escenas”, tendencias y públicos. A nosotros nos mueve las ganas de tocar, de grabar y de hacer shows. Cuanta más gente haya, mejor. Pero nos cuesta darle lugar a un manager, o a alguien que tenga un plan. Y sí, son necesarios, pero al mismo tiempo la libertad de hacer lo que hacemos como queremos es de difícil negociación… Por no decir imposible. Rogamos por alguien que nos diga dónde y cómo ir, pero como no lo encontramos, seguimos así… en modo Mostruo!.

Foto: Fernando Massobrio

Foto: Fernando Massobrio

 – ¿Qué representa para ustedes la escena platense?

– La Plata es una ciudad atípica en el sentido de que ha construido público. Y eso es genial. No hay shows vacíos, y menos para un grupo de bandas que tienen ya su tiempo, aunque hay una especie de Primera A, B y C, con ascensos y descensos. Y con leer cualquier publicación dedicada al rock uno se va a encontrar con buenos shows cada fin de semana. Quizás en los últimos tiempos haya algo más de atención por parte de quienes buscan negocio y los políticos, pero – como siempre – tarde, torpe e ineficazmente. Hace falta consolidar la escena, pero no se nos ocurre cómo… Mientras tanto, para nosotros es la ciudad en la que podemos hacer 20 recitales en un año y en todos ellos hay público cantando las canciones. Es algo medio idílico, soñado en algún punto.

 – ¿Qué es lo que no falta en un show de Mostruo!?

– En La Plata, gente. Y en cualquier show, cuatro tipos tocando seguros de por qué lo hacen disfrutándolo mucho. Mostruo! en vivo potencia lo que se grabó.

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Captura del show del pasado 15 de diciembre en el teatro Orlando Goñi, Capital Federal.

 

   – ¿Es “Profunda Desorganización” un disco con mayor producción que los anteriores?

– Se puede decir que es el disco de la madurez. Ya no hay guiños atacando las poses del rock, ni tanta ironía… Desde lo musical, hay una evolución que busca que la canción llegue a su mejor expresión, además de dejar actuar a Alfredo Calvelo, quien siempre nos grabó, pero que esta vez le cedimos la producción artística. Y eso un poco nos sacó el peso de decidir todo y aceptar ideas que no hubiésemos aceptado de nosotros mismos. Además, en lo concreto hubo más laburo: trabajamos mucho más los arreglos, mangueamos instrumentos, pensamos más los coros, y nos comprometimos de otra manera. Está buenísimo si se nota, porque esa era la búsqueda, que sea un volantazo a otra cosa a partir de un salto de calidad.

 – En más de un sitio leí que este es su disco más “existencial”. ¿Qué opinan de esta caracterización?
– En este disco hay más canciones en los que la letra es la protagonista y la banda le puso la ropa… Quizás al tener más producción también sumó algo de maquillaje y photoshop. Quizás sea Profunda Desorganización un disco en el que vayamos más al hueso en algunas cuestiones, y estemos menos miedosos de decir que somos una manga de neuróticos fallados preguntándose cómo seguir con el día a día.

 – ¿Qué tan influyente es para ustedes el primer rock argentino? ¿Creen que se lo valora lo suficiente en la actualidad?

– En el caso nuestro, por edades y también por cuestiones familiares siempre estuvo presente (Kubilai es hijo del bajista de Manal Alejandro Medina, leyenda viva del rock fundacional argento) pero no se piensa en eso en el momento de hacer algo… Es más inconsciente, además de ir en el ADN. Y sí que se lo valora, siempre salen películas y documentales que así lo demuestran. Es cierto que no hay un Edelmiro Molinari en el Personal Fest, y suena raro pensarlo, pero cuando ves el line up de un festival inglés y aparece uno de los Kinks nadie dice nada, es triste pero es parte de nuestra cultura ir desechando las cosas, también es cierto que el que no cambia se muere y somos muy crueles para hacerlo notar.

 – Por último, ¿Qué opinan de la escena musical que hoy predomina en el rock local?

– Vemos una escena independiente que tiene para todos los gustos, y que cada vez suena mejor. Hay de todo, basta recorrer Bandcamp o escuchar radios como Universidad o Provincia en La Plata para darte cuenta de que es un gran momento para la música argentina en general, solo que la industria no lo ve o no le rinde ir a buscar algo nuevo y apoyarlo. En el mainstream sin Cerati y El Flaco, hemos quedado huérfanos de esos tipos que te hacían pensar, que como compositores eran infalibles, que estaban por encima de la media. Las bandas que se consideran hoy como líderes, lo son y hay mucha gente que las sigue pero no hay un cantante que te mueva el corazón o un guitarrista que destrabe algo, y son fórmulas que ya cumplen décadas. Ojalá en algún momento algún sello grande se arriesgue un poco y apueste a un proyecto no tan literal… Hay que ver también si como público somos capaces de aceptarlo.

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Foto: Fernando Massobrio

 

Entrevista a Pollera Pantalón: el arte callejero no es delito

Teniendo como excusa su show en Cultura del Sur en el marco de una nueva fecha del ciclo Estación Contracultural, esta banda instrumental aprovecha la ocasión para decir con la voz lo que desde hace diez años viene diciendo con el lenguaje del alma: la música.

Por Julián Franzil.

 

Son las 23 horas y el frío azota sin piedad a la parsimoniosa localidad de Temperley. El largo pasillo que separa a la entrada de Cultura del Sur de su chico pero cálido escenario se encuentra atestado de noctámbulos que van y vienen desde el bar al baño y desde el baño al bar traficando en sus adentros lo que alguna vez fue esa suculenta combinación entre ácidos grasos, extractos vegetales y alcohol que algunos denominan cerveza, birra o simplemente Dios.

Haciendo juego con la estética circense que le da forma al festival que viene regenteando desde principios de año, Juancito hace malabares con las mil y una actividades que le quedan pendientes para hacer de esta fecha del Estación Contracultural una fiesta asegurada: cuenta plata, me saluda, habla con el stage manager, ultima detalles: un auténtico promotor autogestivo.

Juancito se va a presenciar la prueba de sonido de los Pollera Pantalón, que esta noche se subirán al escenario luego de la performance de los Flexatons, grupo oriundo de Claypole que está musicalmente está más que emparentado con Pollera y con  la escena ska-clown.

Para no quedarme solo, me pongo a hablar con un laburante que “la viene aguantando con birra desde las cuatro de la tarde” y necesita un fernet para refrescar el paladar sin dejar de matar las penas. Sorpresa fue la que me llevé cuando me confesó que no sabía quién tocaba esta noche. Me pidió que se lo contara. A mi juego me llamaron, pensé.

Desde 2005 que amalgaman lo mejor del ska, el funk, el rock y un sinfín de estilos que van desde el folcklore de cepa argenta hasta la música balcánica, la cumbia y la electrónica. De alma callejera y corazón autogestivo, Pollera Pantalón – Drean en saxo alto, Meli en saxo tenor, Daro en teclados, Edu en bajo y Limón en batería –  maravillan a cientos de transeúntes cada vez que se presentan en su pedacito del mundo: la esquina de Diagonal Norte y Florida.

Y si la calle es su escenario, de puro asfalto está hecho su suelo: es una banda que nunca para de rodar: desde hace casi diez años que giran por  el interior del país y el resto del mundo: Brasil, Italia, España, Francia y la lista sigue…

Y así podría seguir contándole a mi espontaneo interlocutor más sobre las andanzas de esta peculiar banda, como el reciente lanzamiento de su primer disco en vivo, pero me corta con un lacónico “ya vengo” y se va a hablar con la primer mina sola que marca con la mirada. En eso aparece Juancito que me dice que los pibes terminaron el ensayo, que están comiendo unas pizzas y que tienen ganas de hacer la entrevista right now.

Subo las escaleras – esas que están justo al lado del baño exterior del local –  que me conducen a una suerte de oficina muy showbussiness. Pizzas y birras adornan las manos de quienes en menos de una hora harán flashear a todo Cultura del Sur. Relajados e inmersos en esa suerte de comunión que caracteriza a toda gran familia elegida y no heredada, me ofrecen de lo que comen y beben y agradecen por la posibilidad de hacer esta nota… Lo decimos nosotros porque ellos jamás lo harían: además de talentosos, estos pibes se caracterizan por curtir la humildad de la calle.

ENTREVISTA

– ¿Consideran a la calle su escenario?

Drean: Es un pequeño escenario que tiene un gran alcance, con un margen de acción  muy directa. Es una esquina en la que conviven un millón  de cosas, pero que desde ahí se pueden disparar miles de flechas para entender qué nos pasó como banda.

– ¿Existe una lucha por los espacios públicos a  la hora de tocar?

Drean: Sí, y es una lucha constante. Hay muchos obstáculos: para empezar, el del clima. Los vecinos que hacen denuncias también son una traba. Es luchar contra muchas contrariedades para sostener ese espacio que está bueno.

 

– ¿Qué habría que cambiar para que esto deje de pasar?

Daro: – Se tiene que dar un cambio de paradigma cultural que vaya más allá de los gobiernos y las leyes. Toda la gente apoya de la boca para afuera, pero a veces cuando se arma la podrida y llega la policía desaparece todo el mundo. Entonces tiene que ser un cambio de la gente, no digo que eso no esté pasando, pero sí creo que tiene que darse un cambio más grande, de raíz. Desde un punto de vista sociocultural, si se quiere.

Drean: – Que no haya alguien que llame a la policía, que no se piense que el músico está haciendo un ruido molesto. El hecho de levantar el teléfono y llamar a la policía para “sacar a esos vagos de la calle” es no considerar al arte como una herramienta de trabajo. A un tipo cortando un árbol con una guadaña no lo van a denunciar por ruidos molestos porque está trabajando.

– ¿Cómo se vive esta experiencia en el exterior?

Drean: – En Europa nos pasaba que tenían reglas que avalaban al arte callejero. Con un código urbano de convivencia, se podía tocar en la calle durante todo el día si querías, pero cada 45 minutos tenías que moverte.

Daro: – Y a eso voy con del cambio cultural. Esa una reglamentaciónque está analizada, no está porque sí. Es obvio: si vas  a estar tocándole todo el día a una misma persona, va a llegar un punto que va a decir “basta”. Es ser consciente de lo que está pasando alrededor.

– ¿Cuáles son las ventajas de  la autogestión?

Daro: – Todo va a depender de la época en la que lo preguntes. A veces nos encanta, a veces la odiamos (risas).

Drean: Nos permite  hacer las cosas cómo nos gustan, cuándo nos gustan,  ir hacia dónde queremos y volver cuándo queremos. Aunque es un montón de laburo como el de la producción, la prensa, hasta el stage y la logística… Creo que en este momento nos estamos dando cuenta de que hay más desventajas que ventajas (risas). Pero hablando en serio, está muy bueno porque conocemos el valor real de lo que hacemos, porque es todo nuestro. Nadie nos va  a decir “tu laburo vale esto” porque yo sé lo que vale. Lo generamos nosotros mismos y nos vuelve entero, sin intermediarios.

– Para terminar, ¿Se viene alguna gira?

Daro: – Bueno, la autogestión también tiene eso: por ahora nadie nos ofreció contratos millonarios para irnos a la India (risas), todavía lo estamos decidiendo. Tenemos la opción de irnos a Las Grutas, provincia de Río Negro, donde ya tocamos. Otra tentativa es girar por Córdoba y hacer base en Amboy, una localidad que está cerca de Santa Rosa de Calamuchita. Y la última opción es irnos en una mega carava gitana a Ecuador.

Disco de la semana: Hypnotic Eye – Tom Petty & The Heartbreakers

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  En medio de un revival de viejas bandas lideradas por músicos que habitualmente destacaríamos  por sus carreras solistas  –  como los casos de Neil Young & Crazy Horse y Nick Cave & The Bad Seeds  – Tom Petty vuelve a reunirse con sus queridos  Heartbreakers luego de varios años de álbumes y giras en solitario.  Hypnotic Eye es un claro ejercicio de lo mejor que sabe hacer este baluarte del rock yankee liderando a sus goodfellas: rock cuadradón y rutero.  La pulsión rítmica de la banda viaja sin sobresaltos ni desviaciones por el carril lento de la autopista, con un Petty al volante que sabe que este es uno de sus últimos spins por la carretera y no hace más que entregarse sabiamente a las bondades de un viaje risueño pero no por eso falto de power.

  Si bien no es un disco ultra rockero, Hypnotic Eye se las ingenia para entregarnos de lo mejor de la carrera de Petty & The Heartbreakers en materia de rock adulto y maduro. En lo referente a los matices sonoros, aires de psciodelia, blues y hasta swing jazz danzan sincrónicamente resguardando en su interior un núcleo rockero en clave cuatro cuartos  que con pulso moderado  y marcado nos va sumergiendo con solvencia en las profundidades del álbum. Petty – quien firma como solista en diez de los 11 tracks – pela solos rabiosos que sorprenden por su destreza y por su locuaz ubicación en el climax de cada canción.  Nada está de más en Hypnotic Eye, y por eso funciona tan bien.

 

Pánico y Locura en Burzaco: una noche bizarra con Los Reyes del Falsete

Publicado originalmente en Revista Yo Soy La Morsa.

Publicado originalmente en Revista Yo Soy La Morsa.

El 18 de abril de este año tuvo lugar una de las tantas presentaciones de Los Reyes del Falsete en el histórico bar El Tío Bizarro. Crónica de una fecha que estuvo a punto de no ser.

  Hay quienes creen que la única manera de que las cosas buenas sucedan, es dejándolas fluir…

    11 PM. Burzaco.

Me acabo de bajar de la estación de Burzaco, abandonando así la última formación de la noche que lentamente se retira hacia Glew para morir en soledad, mientras no puedo creer lo que estoy viendo: Un corte de electricidad dejó a Burzaco totalmente a oscuras, conviertiendo a la reconocida fachada del Tío Bizarro en un triste local más de la cuadra. Es el horario pactado para realizar la entrevista con Los Reyes del Falsete, y ante tal desolador y desesperante paisaje no me queda otra opción que llamar a Nica ( guitarrista y cantante de la banda), quien no hace más que confirmarme lo que ya de por sí tenía frente a mis ojos: Hace una hora que se había cortado la luz, y si la situación continuaba desarrollándose de esa manera, la fecha que se completaba con la participación de los porteños Mueble y los santafecinos Todopantalla se tendría que suspender. Nicolás me ofrece como última opción hacer la entrevista en la casa del también guitarrista y voz de Los Reyes, Juanchy, donde se estaba llevando a cabo una juntada de amigos, entre quienes se encontraban algunos de los más grandes exponentes de la escena local: Hablamos de integrantes de las bandas Perdedores Pop, Travesti, El Hagabal, Shit, Toquelau y los platenses Güacho, ni más ni menos…

  11:30 PM. Adrogué.

Treinta minutos más tarde, y luego de haber retrocedido una estación pero nunca las expectativas, estoy arriba del Chevrolet Celta de Nica mientras lo escucho hablar sobre la aparente existencia de Iglesias Judío-Mesiánicas ocultas por la zona junto un gran personaje de la escena local: Esteban Ríal, guitarrista y cantante de la mítica banda de los 90´s, Los Perdedores Pop. Esteban R. Esteban, seudónimo con el que prefiere firmar en sus notas -ya que también se desarrolla como periodista cultural – junto a Santi Amor, su hermano y cofundador de Los Perdedores y líder de los también locales DChampions, son dos grandes amigos de Los Reyes que entre otras cosas, ayudaron a que la banda pudiese llegase a grabar una canción junto a Litto Nebbia.

  Una vez dentro de la casa de Juanchy, y mientras la fiesta se sucede entre pizza, birra y faso, Los Reyes – Nica Corley (voz y guitarra), Tifa Corley (batería), Juanchy Cianfagna (voz y guitarra) y Frank Viggiano (bajo), se van acomodando en sus tronos…

 ENTREVISTA

  ¿Cuándo nacieron Los Reyes del Falsete?

  Juanchy: Los Reyes del Falsete nacemos como proyecto a mediados/fines del 2007, aunque en realidad tuvimos varias etapas de formación. Al principios nos llamábamos Les Cosmonauntes y, teniendo solo cuatro temas compuestos, tocamos por primera vez en una biblioteca en la inauguración de un libro, se podría decir que ese día arrancamos.

Nica: El proceso de transformación se fue dando en degradé. No nos sucedió como muchas otras bandas en las que sus integrantes se conocen exclusivamente para armar dicha banda, para nosotros fue todo lo contrario, ya habíamos tocado entre todos en distintos proyectos.

 Juanchy: Y eso se dio también porque para nosotros reunirse a tocar era un suceso que significaba juntarse con amigos y crear canciones que generalmente le hacíamos a amigos, y de repente nos dimos cuenta de que teníamos tantos temas compuestos que daba para que sea más seria la cosa. Si bien al principio éramos tres: Nica Tifa y yo, después se sumó nuestro amigo de toda la vida, Frank.

  ¿Qué se les cruzó por la cabeza al momento de elegir el nombre de la banda?

  Juanchy: No se si el nombre “Reyes del Falsete hace alusión especificamente a algo, porque el hecho de que cantemos en falsete no fue lo que definió el nombre. Se terminó dando por diversas situaciones y nos pareció gracioso y copado.

  Nica: Quedó gracias a esos chistes internos que tenés con tu grupo de amigos, que de tanto repetirse se termina convirtiendo en parte de la banda.

  ¿Cuáles son sus influencias musicales más destacadas?

  Juanchy: Nosotros siempre decimos que todo lo que emita sonido nos influencia, se puede decir que todos tenemos gustos musicales variados y por eso el espectro sonoro de la banda es bastante amplio. Por ejemplo, si bien nos encantan los Beach Boys, no nos queremos limitar a decir que nuestra influencia en los coros es simplemente por haberlos escuchado.

  Nica: Y también todos compartimos esa idea de que la música que a uno le gusta está conformada por la enorme cantidad de canciones que a uno le gustan, y no a un grupo o género determinado. Buestros gustos pueden ir tranquilamente desde la música clásica hasta un jingle radial. Es decir, entendemos y compartimos la idea de que te guste una banda o un disco, pero no entedemos que te gusta el punk por el punk, por ejemplo.

 Juanchy: Lo que si se puede decir es que nos gusta la psicodelia en las canciones, el deformismo y la experimentación. Somos degenerados, en ese sentido.

Nica: Creo además que la gente que encasilla todo menosprecia su capacidad de crear y de ser personales e independientes, en el sentido de que see quiere hacer música como si fuese extranjera, como si hubiese que hacer un esfuerzo por hacer algo nacional. Uno lo hace de esa manera porque es lo que sos, creo que lo verdaderamente difícil y forzado es hacer lo otro, como hacer britpop estrictamente, no digo que no sea algo que al músico que lo haga no le fascine, pero que al fin y al cabo no sos. Aunque obviamente no estamos en contra de nadie que lo haga, simplemente elegimos un camino diferente.

¿Se puede decir que Los Reyes es una banda de amigos?

Nica: Sí, entre todos nos conocemos desde hace tanto tiempo, y no se un tipo de relación de compañeros de banda únicamente, sino que es más de tipo familiar. Nos conocemos desde hace muchos años, de chicos todos íbamos al Nuevo Colegio de Burzaco y como vivíamos a dos cuadras de distancia nuestras madres se turnaban para llevarnos todos juntos a la escuela.

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Ni bien Nica termina de redondear la idea, suena su teléfono: Es Gustavo Schell -el dueño del Tío Bizarro- quien no hace más que darle buenas noticias: Acaba de volver la luz en Burzaco. La entrevista se detiene, Los pibes festejan, y rápidamente se preparan para encarar el viaje que los llevará a desfibrilar unas cuantas almas súbditas a sus queridos Reyes…

Llegamos nuevamente a Burzaco mientras en el Tío todos se van acomodando para vibrar junto a los muchachos de Mueble, un grupo de música instrumental y experimental en clave Post-Rock también oriundos de Zona Sur. La banda está formada por Amarú Vila (guitarra), Hernán Colantuono (bajo y voz), Ariel Orellana (guitarra) y Yago González (batería).

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2 AM. Camarines.

Estamos en los camarines del Tío mientras suenan de fondo Los Todopantalla, banda oriunda de la provincia de Santa Fe formada por Lisandro Francucci (guitarra y voz) Lemy Quintana (bajo y voz), Andrés Olivo (guitarra y voz), Esteban Coutaz (sintetizadores) e Iñaki Chemes (batería). El estilo que labran Los Todopantalla se suele caracterizar por una elegante fusión entre una constante catarata hipnótica de guitarras y sintetizadores en clave Indie que se entrelazan a una base rítmica muy postpunk, por momentos.

Los Reyes, que ya están más distendidos, se copan para completar la entrevista:

  En el aspecto barrial y cultural, ¿Qué significa El Tío bizarro para ustedes?

Tifa: Es un lugar único e irrepetible, y una de las mejores cosas que nos pudo pasar como banda, porque de alguna manera nos criamos acá. Es un lugar donde a los grupos que tocan les regalan cerveza y birra toda la noche y no te cobran absolutamente nada. Cuando fuimos creciendo como banda y comenzamos a salir a tocar a otros lados te das cuenta de queque no hay casi otro lugar que se le parezca en ese sentido, generalmente los dueños de locales siempre te están corriendo, cuando acá es todo lo contrario, entonces sentimos que tener este lugar cerca fue una de las mejores cosas que nos pasaron, es algo único.

  Nica: Siempre tuvimos el mismo trato, desde que éramos más chicos y acá tocaban bandas más grandes que nosotros como Victoria Mil y Travesti hasta el día de hoy. Siempre el mismo trato, la misma onda, y eso está muy bueno.

Tifa: es uno de los pocos bares en los que te podés hacer amigo, los dueños de los bares suelen ser los enemigos, quieren la musica pero por una cuestion monetaria mas que por amor al arte, aca es todo lo contrario.

Juanchy: ¡Y si evadís a los centinelas-patovicas podés fumar tranquilo! (risas).

Mark: Yo creo que El Tío influyó además en la música de la zona, porque es el lugar ideal para tocar para las bandas alternativas al circuito tradicional. Además, Gustavo (por el dueño) hace respetar cierto criterio, no pasa que cualquier banda que lleva un demo y deja plata termina tocando. Creo que la movida más alternativa de la zona en ese sentido se formó acá.

¿Cómo fue grabar con Litto Nebbia?

Tifa: Con Litto teníamos un amigo en común: Santi Amor, cantante de Los Champions y co-cantante de Perdedores Pop. En las épocas de La Fiesta de la Forma, Santi nos comentó de que le había mostrado el disco a Litto y que le había gustado bastante, y nosotros logicamente nos pusimos muy contentos. Un día, dos años después, mientras empezábamos a grabar Días Nuestros, Santi nos comentaba que al día siguiente iba a entrevistar a Litto y nos ofreció acompañarlo, y nos recomendó que le llevemos una canción, que seguramente se iba a copar para grabar algo. Llegamos al dia siguiente a la casa, se abrió una cerveza, nos comenzó a mostrar musica, estuvimos toda la tarde. Cuando le comentamos la idea de grabar, se mostró entusiasmado y enseguida se puso a escuchar el disco y a preguntarnos qué queríamos que hiciera. Ahí es cuando te das cuenta que la pasión de él es hacer música y tocar. Terminó colaborando en la canción Los Niños.

  Nica: Además, juntó a él estamos grabando covers para un proyecto suyo, un libro/disco el mersey beat en el que van a grabar Pez, Leo García y La Perla Irregular, por nombrar algunas bandas. Hicimos temas de The Kinks, The Zombies, Chuck Berry, Bob Dylan y los Stones.

Con respecto a la discografía de la banda ¿Habían grabado material antes de lanzar sus dos discos de estudio?

Juanchy: Antes de La Fiesta de la Forma grabamos cuatro ep´s: El último Nectae, Uno de Flores, El Disco Duro y y Las Ciclovacaciones de Pentolato. Estos discos fueron súper experimentales y nacieron de la experimentación entre música, drogas y amigos mientras dejábamos un micrófono prendido. Después era cuestión de seleccionar los 35-40 minutos que tuvieran mas lógica musical y convertirlo en un ep.

¿De qué manera decidieron encarar la producción de La Fiesta de la Forma, su primer álbum? ¿Entienden que hubo una etapa de transición entre este disco y Días Nuestros, el segundo?

Tifa: A La Fiesta de la Forma lo ideamos para que sonara como un ensayo y a la vez como un disco de ambiente. Cuando lo terminamos de hacer sentimos que el producto final estaba bien pero no sentíamos que habíamos llegado al resultado que inicialmente queríamos. Entonces cuando comenzamos a grabar el segundo álbum (Días Nuestros) miramos a La Fiesta de la Forma y dijimos “esto ya lo hicimos”, y sentimos que lo que teníamos que hacer era algo nuevo, otra cosa. No nos gustaba la idea de revancha, la de tratar de hacer otro disco igual que el primero pero de mejor manera, sino que preferimos hacer algo completamente distinto para ver qué pasaba.

Nica: Y además creemos que en la manera de cómo hacer las cosas también entra en juego la creatividad y el arte, hasta incluso en la manera de grabarlo. Creemos que hay igual de creatividad en cómo hacer los acordes y la letra de un tema así como también la forma en la que lo grabás.

Tifa: Por ejemplo, nos pasó de que mucha gente criticó al primer disco por cómo sonaba y a la vez había gente que le gustaba ese estilo desafinado, categorizándonos quizás como banda Lo-Fi, y no es que hicimos eso porque queríamos, sino que nos terminó saliendo eso. Entonces, La Fiesta de La Forma fue lo que fuimos en ese momento pero no por eso es lo que siempre quisimos ser, y fue a partir de ahí que dijimos “vamos a hacer algo mas pro”. No nos gusta quedarnos estancados en en una cosa.

 ¿Cómo podemos entender conceptualmente a su segundo álbum: Días Nuestros?

Nica: Para empezar, el concepto de Días Nuestros es mucho mas amplio que en La Fiesta de la Forma, tanto a nivel producción como en lo compositivo. Estuvo pensado más como una especie de compilado de la música que nos gusta, pasando por varios estilos, dándole a cada canción la atención que necesitaba, sin pensar tanto en un concepto que los englobe.

 Entonces, ¿Se podría decir que el disco no tiene un sentido tan orgánico?

 Nica: es orgánico porque de alguna manera lo que une el disco es nuestro propio gusto musical, así como cuando uno le hace un compilado a alguien. En pocas palabras, es eso.

Con respecto a la producción de su próximo disco de estudio, ¿Qué novedades hay al respecto?

 Nica: Sentimos que va a ser diferente a los otros dos, tanto en la forma de componer como en la de grabar, si bien todavía no sabemos cómo va a quedar porque entendemos que se va a ir dando dependiendo de nuestra situación. La electrónica va a ocupar un lugar importante a la hora de la producción del disco.

 ¿En qué sentido?

A nosotros siempre nos gustó la electrónica, no somos fanáticos del género pero nos parece una herramienta hermosa. Es increíble lo que podés con una pc con máquinas. Si en La Fiesta de la Forma no estuvieron estos recursos fue porque no era la onda de lo que estabamos haciendo en ese momento. Pero actualmente nos encanta programar, usamos hasta máquinas de ritmos para grabar algunos temas en los demos, también usamos el ipad y mucho midi. El nuevo disco se viene más para ese lado.

Juanchy: Además, va a ser un disco mas cancionero, va a estar mas sujeto a la idea de componer canciones simples y concisas y va estar enfocado desde un punto de vista más sanador que los otros discos, espiritualmente hablando. canciones mas simple con letras mas conectadas a nosotros. Va a ser todos temas nuevos, sujetos a lo que estamos viviendo ahora, a diferencia de los dos primeros álbumes que parecían collages de canciones de distintos momentos que pasamos.

 ¿Para cuándo está previsto el lanzamiento de este nuevo álbum?

 Tifa: Actualmente nos encontramos estamos componiendo. el disco saldrá para fines de este año/principios del próximo.

 Para redondear, ¿Qué los motiva a seguir explorando y mutando tanto entre disco y disco?

 Nica: Yo lo comparo con juntarse a jugar al fútbol con amigos, con el tiempo vas cambiando los equipos. A nosotros nos parece mil veces más divertido. No lo cambiamos porque creemos que de esa nueva manera va a ser mejor, sino porque va a ser distinto, y eso es lo que nos importa.

 Tifa: Se podría decir que nuestro género musical propio está sujeto a hacer las cosas siempre diferentes.Los discos que le gustan a los fans ya los grabamos, y siempre pueden volver a ellos. Ahora sentimos que tenemos que hacer algo distinto y en eso todos estamos muy de acuerdo, porque sino no nos interesaría hacerlo, no nos parecería divertido.

 Juanchy: Y siempre desde la locura y con el mismo espíritu… Lo que cambia es el resultado.///

@franzzzzo

EXTRA: Fotos del show, por Juan Curto.

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Hernán Panessi: “El periodismo es el mejor oficio del mundo”

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HERNAN_PANESSI Selfie golosa de Hernán Panessi

Hernán Panessi (27) vive en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Es redactor, colaborador y cronista del Suplemento NO de Página/12, La Cosa, Haciendo Cine, Playboy, Los Inrockuptibles, THC e Irrompibles, entre otros. Es autor de los libros Periodismo pop y Pornopedia, de pronta aparición. Es conductor del programa radial FAN (Radiolexia). Su periodista de ficción favorito es Ron Burgundy.

—¿Qué te hizo periodista?
—El primer fanzine que hice cuando tenía doce años y que, avergonzado, metí en una bolsa llena con papeles del colegio y vendí por kilo —como papel blanco— para comprarme una remera para ir a bailar. También, sin dudas, el estar en constante contacto con publicaciones gráficas: no sabía qué era eso pero, evidentemente, era lo que más me seducía en la vida. La deferencia, entonces, es para mi vieja, que cuando chico me compró…

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La vida, esa singular progresión de coincidencias

mundo con libros

el-espectro-de-alexander-wolfEl espectro de Alexander Wolf de Gaito Gazdanov //

En Rusia, plena guerra civil, un hombre mata a un jinete desconocido. Años más tarde, en París, lee un cuento donde se describe con absoluta presición ese asesinato desde el punto de vista de la víctima. Cómo y por qué ocurrió hecho tan poco habitual conciste –en un principio, y sólo en un principio- la trama del libro, escrito entre 1947 y 1948, tiempo en que su autor, Gazdanov, exiliado ruso, trabajaba por las noches como taxista.
A menudo se ha vinculado esta novela-problema con la expresión “thriller existencial” (léase Albert Camus, pero también Boris Vian) o “metafísico”, por su fuerte carga moral. Presumiblemente se trate de una muy bien escrita novela de género cuasi policial con aspiraciones nihilistas. Su descenlace, su ambiente sórdido ajustado a un argumento cerebral, recuerda a muchos de los títulos alguna vez seleccionados por Borges y Bioy…

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