Del Mainstream con Amor: Lorde

Inauguramos una nueva sección en All You Need is Blood: Del Mainstream con Amor. Un espacio dedicado a diversas joyas del Pop que si bien fluctúan por las inmersiones más comerciales del mercado discográfico creemos que tienen algo interesante para decir y hacer escuchar… Y qué mejor manera de darle inicio a esta sección que con la princesa del hipster movement… Uff, ¿en serio dije eso?

 

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Linda guachita.

 

Ella Maria Lani Yelich-O’Connor vino al mundo un 7 de octubre de 1996 (¡Sí! Hace tan solo 17 años) y parece que no lo hizo en vano. Esta pequeña neozelandesa aprendió a escribir a la sorprendente edad de 2 años, y a los 6 un pedagogo le recomendó a su madre que la mandara a un colegio especial, lo que finalmente jamás sucedió. Para los 12 ya había leído más de mil libros y ganado decenas de concursos literarios, a la par de una progresiva inmersión en el fabuloso mundo de la música, cantando en bandas que armaba con amigos. Pero no fue hasta noviembre 2012 que nuestra protagonista accede formalmente al bussines: Acababa de lanzar su primer EP mientras comenzaba las primeras sesiones de lo que hoy conocemos como su álbum debut. Pure Heroine fue lanzado en septiembre de 2013 por Universal y desde ese preciso momento no hizo más que eyectar hacia el estrellato su carrera musical y compositiva.

 

 

Alejada y criada in vitro de todo tipo de asociación con las princecitas de Disney que hoy inundan los charts con acaramelados estribillos que solo saben hablar de la ostentación y de pijas jóvenes, Lorde se destaca por hacer uso de una constante crítica al lujoso y vacuo estilo de vida que suelen llevar los personajes de la farándula popera. Con tan solo escuchar el estribillo de Royals – su mayor éxito, que al día de la fecha cuenta con más de 275 millones de visualizaciones en YouTube- podemos darnos una idea de esto: “Nunca seremos miembros de la realeza/No lo llevamos en nuestra sangre/Este tipo de lujo no tiene nada que ver con nosotros/Queremos otro tipo de emoción/Déjame ser la que te domine/Déjame vivir esa fantasía”.

Si la pequeña Marge Simpson tuviese una lonchera con la imagen de Lorde, nadie podría burlarse de ella alegando que su ídola no escribe sus propias canciones, porque encima sucede eso, señores: Lorde no es solo una voz, una cara y unas tetas (¡Ups!) bonitas. Con la coautoría de Joel Little – su productor – esta cantautora se despacha con diez letras que surfean entre versos de carácter existencial: “La vida es un juego sin importancia/No estamos atrapados en una historia de amor”  críticas a la cultura dominante y sus recurrentes mandatos sociales hacia los jóvenes: “Puedes tratar de detenernos/Pero nosotros somos gladiadores/Todo el mundo está furioso/La gloria y la sangre van de la mano/Es por eso que estamos en los titulares/Puedes tratar de detenernos/Pero la victoria es contagiosa”. Aunque como se imaginarán, en Lorde no todo es furia combativa, en sus letras también abundan desvaríos sentimentales del tipo amigos-que-no-terminan-de-ser-novios-ni-viceversa: “Sos el único amigo que necesito/Compartiendo la cama como pequeños niños/Nos reímos hasta que nuestras costillas se cansan/Pero eso nunca será suficiente”.

 

Lorde-Pure-Heroine

 

En lo referente a los musical, a lo largo de Pure Heroine se respeta una única fórmula de carácter austera en la que cualquier orden distinto de los factores si alteraría el producto: bases rítmicas compuestas por beats electrónicos, samples de chasquidos y aplausos van cimentando y equilibrando el semblante de las canciones, mientras las melodías transitan lenta o moderadamente – dependiendo de la canción -por un torrente simétrico creado a partir de arreglos de sintetizadores, secciones de viento e incluso violines. En el medio, o mejor dicho adelante, una voz de diecisiete años que vino al mundo para destacar entre los mejores registros contra altos de su generación vomita todas sus verdades despiadadamente.

Es por esto y por mucho más- llámese ascendente capacidad creativa, un estilo bastante notable entre las cantautoras de su generación para describir la adolescencia, las relaciones humanas y la vida misma y una voz más que talentosa- que le ponemos unas fichas a Lorde desde este humilde espacio… Solo esperamos que su realeza no nos decepcione.

 

 BONUS:  La versión de “Royals” remixada por Diplo y… ¿Andrea Agassi?

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The Next Day, de David Bowie: Volvió el Duque, más melancólico que nunca.

David Bowie's The Next Day

10 años. Esa es la cantidad de tiempo que tardó David Bowie en meterse a un estudio de grabación. Y qué mejor manera que romper esa década de silencio que con la presentación sorpresa del single Where are we now? el mismo día de su cumpleaños – 8 de enero- y con videoclip incluido. La canción en cuestión es una balada en clave melancólica, un tanto inesperada como encargada de promocionar el inminente lanzamiento de The Next Day. Bowie le canta a diversos pasajes de su añorada Berlín de fines de los 70´s  En el medio de tantas referencias geográficas, Bowie mete un desgarrado estribillo que reza: ¿Dónde estamos ahora?/El momento en el que lo sabés/Sabés que lo sabés”

Dos semanas después de la presentación de Where are we now? salió a la luz The Stars (Are Out Tonight), segundo corte de The Next Day que también cuenta con videoclip.

En él,  Bowie y la actriz  Tilda Swinton encarnan a una pareja común y corriente que comienza a verse alterada por la llegada de nuevos vecinos al vecindario, nada más ni nada menos que dos estrellas de Rock. los modelos Saskia De Brauw y Andrej Pejić son los encargados de encarnar a esta pareja rockera que comienza a complicarle las cosa al matrimonio longevo. En lo que respecta a la musicalidad del tema, nos encontramos frente a una canción bien guitarrera y rockeada en lo melódico, y con una base rítmica marcadamente popera. En conclusión, un segundo corte que deja bien en alto el espíritu ochentoso que Bowie ayudó a implantar junto a otros grandes de la música popular en el inconsciente colectivo de muchas generaciones.

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