Entrevista a Pollera Pantalón: el arte callejero no es delito

Teniendo como excusa su show en Cultura del Sur en el marco de una nueva fecha del ciclo Estación Contracultural, esta banda instrumental aprovecha la ocasión para decir con la voz lo que desde hace diez años viene diciendo con el lenguaje del alma: la música.

Por Julián Franzil.

 

Son las 23 horas y el frío azota sin piedad a la parsimoniosa localidad de Temperley. El largo pasillo que separa a la entrada de Cultura del Sur de su chico pero cálido escenario se encuentra atestado de noctámbulos que van y vienen desde el bar al baño y desde el baño al bar traficando en sus adentros lo que alguna vez fue esa suculenta combinación entre ácidos grasos, extractos vegetales y alcohol que algunos denominan cerveza, birra o simplemente Dios.

Haciendo juego con la estética circense que le da forma al festival que viene regenteando desde principios de año, Juancito hace malabares con las mil y una actividades que le quedan pendientes para hacer de esta fecha del Estación Contracultural una fiesta asegurada: cuenta plata, me saluda, habla con el stage manager, ultima detalles: un auténtico promotor autogestivo.

Juancito se va a presenciar la prueba de sonido de los Pollera Pantalón, que esta noche se subirán al escenario luego de la performance de los Flexatons, grupo oriundo de Claypole que está musicalmente está más que emparentado con Pollera y con  la escena ska-clown.

Para no quedarme solo, me pongo a hablar con un laburante que “la viene aguantando con birra desde las cuatro de la tarde” y necesita un fernet para refrescar el paladar sin dejar de matar las penas. Sorpresa fue la que me llevé cuando me confesó que no sabía quién tocaba esta noche. Me pidió que se lo contara. A mi juego me llamaron, pensé.

Desde 2005 que amalgaman lo mejor del ska, el funk, el rock y un sinfín de estilos que van desde el folcklore de cepa argenta hasta la música balcánica, la cumbia y la electrónica. De alma callejera y corazón autogestivo, Pollera Pantalón – Drean en saxo alto, Meli en saxo tenor, Daro en teclados, Edu en bajo y Limón en batería –  maravillan a cientos de transeúntes cada vez que se presentan en su pedacito del mundo: la esquina de Diagonal Norte y Florida.

Y si la calle es su escenario, de puro asfalto está hecho su suelo: es una banda que nunca para de rodar: desde hace casi diez años que giran por  el interior del país y el resto del mundo: Brasil, Italia, España, Francia y la lista sigue…

Y así podría seguir contándole a mi espontaneo interlocutor más sobre las andanzas de esta peculiar banda, como el reciente lanzamiento de su primer disco en vivo, pero me corta con un lacónico “ya vengo” y se va a hablar con la primer mina sola que marca con la mirada. En eso aparece Juancito que me dice que los pibes terminaron el ensayo, que están comiendo unas pizzas y que tienen ganas de hacer la entrevista right now.

Subo las escaleras – esas que están justo al lado del baño exterior del local –  que me conducen a una suerte de oficina muy showbussiness. Pizzas y birras adornan las manos de quienes en menos de una hora harán flashear a todo Cultura del Sur. Relajados e inmersos en esa suerte de comunión que caracteriza a toda gran familia elegida y no heredada, me ofrecen de lo que comen y beben y agradecen por la posibilidad de hacer esta nota… Lo decimos nosotros porque ellos jamás lo harían: además de talentosos, estos pibes se caracterizan por curtir la humildad de la calle.

ENTREVISTA

– ¿Consideran a la calle su escenario?

Drean: Es un pequeño escenario que tiene un gran alcance, con un margen de acción  muy directa. Es una esquina en la que conviven un millón  de cosas, pero que desde ahí se pueden disparar miles de flechas para entender qué nos pasó como banda.

– ¿Existe una lucha por los espacios públicos a  la hora de tocar?

Drean: Sí, y es una lucha constante. Hay muchos obstáculos: para empezar, el del clima. Los vecinos que hacen denuncias también son una traba. Es luchar contra muchas contrariedades para sostener ese espacio que está bueno.

 

– ¿Qué habría que cambiar para que esto deje de pasar?

Daro: – Se tiene que dar un cambio de paradigma cultural que vaya más allá de los gobiernos y las leyes. Toda la gente apoya de la boca para afuera, pero a veces cuando se arma la podrida y llega la policía desaparece todo el mundo. Entonces tiene que ser un cambio de la gente, no digo que eso no esté pasando, pero sí creo que tiene que darse un cambio más grande, de raíz. Desde un punto de vista sociocultural, si se quiere.

Drean: – Que no haya alguien que llame a la policía, que no se piense que el músico está haciendo un ruido molesto. El hecho de levantar el teléfono y llamar a la policía para “sacar a esos vagos de la calle” es no considerar al arte como una herramienta de trabajo. A un tipo cortando un árbol con una guadaña no lo van a denunciar por ruidos molestos porque está trabajando.

– ¿Cómo se vive esta experiencia en el exterior?

Drean: – En Europa nos pasaba que tenían reglas que avalaban al arte callejero. Con un código urbano de convivencia, se podía tocar en la calle durante todo el día si querías, pero cada 45 minutos tenías que moverte.

Daro: – Y a eso voy con del cambio cultural. Esa una reglamentaciónque está analizada, no está porque sí. Es obvio: si vas  a estar tocándole todo el día a una misma persona, va a llegar un punto que va a decir “basta”. Es ser consciente de lo que está pasando alrededor.

– ¿Cuáles son las ventajas de  la autogestión?

Daro: – Todo va a depender de la época en la que lo preguntes. A veces nos encanta, a veces la odiamos (risas).

Drean: Nos permite  hacer las cosas cómo nos gustan, cuándo nos gustan,  ir hacia dónde queremos y volver cuándo queremos. Aunque es un montón de laburo como el de la producción, la prensa, hasta el stage y la logística… Creo que en este momento nos estamos dando cuenta de que hay más desventajas que ventajas (risas). Pero hablando en serio, está muy bueno porque conocemos el valor real de lo que hacemos, porque es todo nuestro. Nadie nos va  a decir “tu laburo vale esto” porque yo sé lo que vale. Lo generamos nosotros mismos y nos vuelve entero, sin intermediarios.

– Para terminar, ¿Se viene alguna gira?

Daro: – Bueno, la autogestión también tiene eso: por ahora nadie nos ofreció contratos millonarios para irnos a la India (risas), todavía lo estamos decidiendo. Tenemos la opción de irnos a Las Grutas, provincia de Río Negro, donde ya tocamos. Otra tentativa es girar por Córdoba y hacer base en Amboy, una localidad que está cerca de Santa Rosa de Calamuchita. Y la última opción es irnos en una mega carava gitana a Ecuador.

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